viernes, 20 de febrero de 2026

Preguntas inquietantes... La Puntilla, 21 de febrero de 2026

 

Preguntas inquietantes…

       Cuando alguien decide dedicar un tiempo a pensar sobre lo que observa a su alrededor, y lo hace con un espíritu constructivo y no solamente desde el derrotismo, es obvio que, ante preguntas que se le plantean intenta encontrar respuestas y trazar hojas de ruta propias…

         Y he aquí, por ejemplo, algunos interrogantes de interés que hoy, ante lo que se detecta, deberían ser objeto de reflexión.

         Háganlo los pensadores, pero también cada uno de nosotros, en la medida de lo posible y en lo que nos pueda corresponder.

         1) ¿Cómo afrontar el hecho negativo de que cada vez más la conciencia individual se convierta en el árbitro supremo de la verdad y la moralidad?

         2) ¿Por qué, por ejemplo, se menosprecia y pierde interés la referencia a situaciones que son valiosas para imitar?

         3) La tradición, como valor positivo acumulado a lo largo del tiempo, ¿ha dejado ya de tener valor?

         4) La descalificación permanente del adversario o de quien no piensa como yo ¿es la única vía de confrontación de ideas y decisiones?

         5) ¿La sospecha permanente en relación a la honestidad de los dirigentes de las instituciones es el único criterio válido para su valoración?

         Como estos cinco son muchos más los interrogantes sobre los que cabe hacer un reflexión pausada y tranquila para equilibrar correctamente nuestras valoraciones…

         Para hoy ya tenemos materia para pensar…

          

 

        

viernes, 13 de febrero de 2026

Ruidos que aturden... La Puntilla, 14 de febrero de 2026

 

Ruidos que aturden…

         Leo una entrevista a Raimon, el cantautor valenciano, hoy en la plenitud de sus 85 años; y él, que afirmaba, en una de sus canciones, que venía de un silencio, afirma que ahora, paradójicamente, estamos todos envueltos y aturdidos por el ruido…

            Y es que, en efecto, el ruido es hoy una de las metáforas más elocuentes para definir lo que está sucediendo a nuestro alrededor…

         Los ruidos, por definición, suelen impedirnos escuchar lo que es esencial, y esto es lo que nos ocurre hoy por la presencia de cuatro clases de ruidos que nos invaden: el ruido digital, el ruido informativo, el ruido social, y el ruido interior…

         El ruido digital, sin duda, está destrozando la profundidad, la cultura y el pensamiento de demasiadas mentes juveniles…

         El ruido informativo, por exceso y por defecto; por manipulación y por superficialidad, sacude la capacidad de análisis de los hechos…

         El ruido social pretende, sin duda, que las personas puedan vivir, trabajar, amar o producir no de acuerdo con sus propias elecciones, sino las de quien maneja el mundo…

         Y si al ruido interior no le damos espacios para acallarlo en el silencio y la reflexión, nos lleva con frecuencia por sendas de improvisaciones no deseadas, ni elegidas…

         Los ruidos, en general, suelen ir disfrazados para aturdirnos y no ser nosotros mismos; pero, en definitiva, el secreto final para superarlos estriba en la decisión de escucharlos o no, de aceptarlos o no…

         Los ruidos silencian la creatividad…

 

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viernes, 6 de febrero de 2026

Frente a la adversidad. La Puntilla, 7 de febrero de 2026

 

Frente a la adversidad

 

            Hablábamos en grupo sobre la adversidad y alguien recordó un pensamiento de Nietzsche: lo que no te mata, te hace más fuerte…

        Hoy, sobre todo entre los jóvenes, las adversidades no tienen demasiada buena aceptación.

         Existe un exceso de considerarse víctimas y poco convencimiento de que las dificultades, en vez de paralizarnos, han de ser un estímulo para fortalecernos…

         Esta situación está presente hoy más que nunca en nuestra sociedad y se necesita una profunda reflexión para superarla.

         Por ello, para paliar con las adversidades que la vida nos aporta y empoderarnos frente a ellas, bueno será considerar, entre otros, algunos pensamientos:

         –los inicios difíciles en un trabajo, o en una decisión tomada, pueden ser, sin duda, una gran fuente de esfuerzo y superación;

         –la existencia de múltiples adversidades a nuestro alrededor anula el falso pensamiento de que sólo nosotros pasamos por estas situaciones…

         –la expresión tantas veces escuchada de –por qué a mí- muestra el desconocimiento de que la vulnerabilidad en una o otra situación es común a todos los mortales…

         –los golpes de adversidad suelen ser amargos, pero nunca estériles…

         Y acabo, como empecé, con otra cita de Nietzsche: aquel que tiene un por qué para vivir, puede soportar casi siempre cualquier cómo…

        Pues adelante, con paso firme…