sábado, 25 de abril de 2026

Etica y estética hoy. La Puntilla, 25 y 26 de abril de 2026

 

Etica y estética hoy

        

         El gran dramaturgo y poeta alemán Johann Wolgang Goethe (1749-1832) escribió un pensamiento muy lúcido que puede ayudar a oxigenar un poco cada día nuestra vida en situaciones convulsas.

         Dice así: Cada cual, una vez al día, debería escuchar una corta canción, leer una poesía hermosa, contemplar una bella pintura y decir o escribir unas palabras hermosas…

        Ya sé que habrá quien diga que esta propuesta es utópica y/o propia de quien pueda permitirse el lujo de tener tiempo y maneras…, pero vale la pena quedarse con el deseo del pensamiento del poeta alemán, que no es otro que animarnos a que no pase ningún día de nuestra vida sin elevar un poco nuestro espíritu…

         Los buenos cristianos quizá unifiquen este deseo de mostrar la existencia del espíritu dedicando unos minutos a la oración, pero todo ser humano puede también trabajar su espíritu desde la música, la poesía, la pintura y la palabra…

         Una sociedad tan convulsa y materializada como la nuestra necesita buscar su salvación en la belleza.

         El reconocido profesor José María Valverde se hizo célebre entre sus alumnos porque cuando entraban en sus clases veían escrito en latín, en la pizarra, su repetido pensamiento: Nula ética, sine esthetica  (No hay ética, sin belleza)…

        Hoy la ética en nuestra sociedad adolece de la carencia de persones que amen y difundan ampliamente la belleza…

         Y acabo haciendo yo hoy el ejercicio que proponía Goethe: Una canción: Gracias a la vida, de Violeta Parra; un poema: La poesía es un arma cargada de futuro de Blas de Otero; una pintura: La Anunciación de Fra Angélico; una palabras: silencio y equilibrio interior…

       

viernes, 17 de abril de 2026

Invitación a leer, invitación a pensar. La Puntilla, 18 de abril de 2026

 

Invitación a leer, invitación a pensar

 

                La semana que hoy se inicia se abre con el deseable horizonte de un brindis a la cultura mediante la compra de un libro, el próximo día 23, en conmemoración de la muerte de Cervantes (23 de abril de 1616), en España, y en la entrañable fiesta de san Jordi, en Catalunya.

         Pero el tema se presta a diversas preguntas y consideraciones.

         ¿No es cierto que están disminuyendo, de manera alarmante, entre nosotros, los lectores de buenos libros en papel?       

         ¿Están arruinando los avances tecnológicos y digitales el libro impreso?

         Por una parte, parece que las estadísticas indican que el hábito lector está subiendo y que en un sesenta y cinco por ciento se sigue prefiriendo el libro de papel frente al medio digital, pero ¿qué tipo de libros se leen en realidad?

         Los problemas en torno al libro siguen estando muy presentes y no es difícil advertir que de la mayoría de libros publicados no se suele vender ni un ejemplar, porque es una barbaridad que lleguen a publicarse hasta noventa mil libros al año…

         Es obvio que, en este ámbito, como en otros, el tema económico está condicionando de manera alarmante las posibilidades de acceso a la cultura. Revísese, por ejemplo, el coste de los libros, y obsérvese cómo las editoriales sólo te publican un libro si te pagas tú la edición…

         Borges, el gran escritor argentino, decía que hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, o un mundo sin agua, y que él era incapaz de imaginar un mundo sin libros…

        Nunca habrá duda sobre que el hecho de que un buen libro invita a pensar y que es el pensamiento el que nos hace verdaderamente más libres…

         Feliz san Jordi…

viernes, 10 de abril de 2026

Clandestinidad moral. La Puntilla, 11 de abril de 2026

 

Clandestinidad moral…

        

         El concepto de clandestinidad, definido en el diccionario como actitud de ocultarse por temor, fue muy bien conocido en nuestro país durante más de treinta décadas por obvias razones políticas; pero hoy podemos afirmar que estamos sufriendo una clandestinidad moral muy preocupante.

         La clandestinidad social o política escondía la conducta por temor a ser represaliado por el gobierno de turno; pero hoy la clandestinidad moral disimula u oculta ideas y conductas por miedo a perder imagen o ser mal vistos por quien no piense igual…

         La definición más exacta podría ser: situación en la que un individuo o grupo vive de acuerdo con sus propios valores y convicciones en secreto, porque éstos entran en conflicto directo con las normas, leyes o moral dominante de su entorno… 

         Y dos suelen ser, básicamente, los ámbitos donde más se expresa esta clandestinidad: en la educación y en la religión…

         ¡Cuántos padres y madres avergonzándose, por ejemplo, de sus opciones en ambos ámbitos de cara a sus hijos…!

         ¡Y cuántos jóvenes desenfadados, generosos y libres en sus opciones, pero atenazados en ciertos temas por una clandestinidad moral ante el temor de ser mal vistos o rechazados…!

         En definitiva, todas las clandestinidades, y sobre todo las morales, tienen su raíz en la mala gestión del gran don de la libertad. Reivindicamos ser libres, pero estamos esclavizados por actitudes que se gestan en nuestro propio interior...

         Ya Erich From, en un memorable libro, nos habló del miedo a la libertad…

        Superémoslo.

        

sábado, 4 de abril de 2026

Gozosa Pascua universal. La Puntilla, 5 de abril de 2026

 

         Mi Puntilla de hoy bebe en las fuentes de un artículo mío publicado hace unos años en plena actividad periodística.

         Celebramos hoy la Pascua hebrea (Pésaj) o el paso de los hebreos, esclavos en Egipto, de la esclavitud a la libertad, así como la Pascua cristiana, el paso de Jesús de la muerte a la vida…

         Con todo, “Pascuas”, en el lenguaje, hay más de una, y aparte de denominar también así la Navidad, se habla también de “Pascua de negros o de los negros” (Epifanía), “Pascua granada” (Pentecostés) y “Pascua de flores o florida”, que es la que hoy se conmemora en el calendario cristiano

         Pascua es una festividad alegre por excelencia, y es este matiz el que se pone de relieve en expresiones “pascuales” como “tener cara de pascua”, sinónimo de persona risueña, satisfecha y bullanguera, o “estar (o irse) más alegre que unas pascuas”, dicho ya utilizado por Cervantes, por ejemplo, en “La Gitanilla”, cuando indica: “cogió de la hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una Pascua de Flores, fuese a casa del señor teniente…”.

         Con todo, sabido es, también, que “hacerle a uno la Pascua” no es precisamente sinónimo de hacerle regalos o un favor a alguien, sino todo lo contrario: fastidiarle y molestarle. Terminar una frase con las palabras “…y Santas Pascuas…” es, por su parte, signo de conformidad, o de que algo se ha terminado, o se da por zanjado; mientras que el antiguo refrán “Buenas son mangas después de Pascuas” –interpretando o traduciendo “mangas” por “regalos”- indica que bienvenido sea algo que esperábamos, aunque llegue tarde.

         Este año, por suerte para los supersticiosos, la “Pascua florida” ha caído en abril, con lo que cabe esperar con mayor optimismo el futuro, pues “Pascuas marzales, hambres o mortandades”, dicho que reflejaba la creencia de que cuando el “pesaj” caía en marzo, ese año sería de hambre, pestes y guerras...

         Y en Catalunya es la “mona de Pascua” la que se lleva la palma de la originalidad expresiva, por lo que voy a dedicar a ella mi último párrafo.

         Sabido es que la tradición asigna, al que apadrina una criatura, la obligación de obsequiarle, al llegar la Pascua, con algún postre. La costumbre quiere hacer mostrar al padrino que sigue pensando en su ahijada o ahijado.

         Antaño, sin embargo, no era la “mona” el regalo “pascual”, sino un serón de frutas secas, o unos huevos. Más tarde, comenzaron a prepararse unas tortas sobre las que incrustaban tantos huevos como años tenía el ahijado, por lo menos hasta que tuviera una docena. Y a mediados del siglo diecinueve, y al extenderse la producción de pasteles, surgió la idea de los pasteles arquitecturados, sobre los que culminaba la figura burlona de un “mico”… Pero como además de su presencia en la cúspide de las tortas el “mico” solía ir siempre con un plumerito verde surgió la denominación de “monas” a las tortas o pasteles propios de estas fechas, nombre que ha prevalecido hasta hoy.

 

         Amados lectores y lectoras, buena Pascua 2026.