Valorar la familia...
Leo una
afirmación que me hace reflexionar, y con la que estoy plenamente de acuerdo.
Dice: La
familia, en cualquiera de sus formas, es hoy el ultimo reducto frente al
ultraliberalismo depredador que nos envuelve…
Definamos las palabras: el ultraliberalismo es una
visión del mundo en la que el mercado y la individualidad se consideran valores
prácticamente absolutos.
Pues bien, es obvio que, frente a esta
filosofía de la vida, la familia, en sus distintas modalidades, pero
conservando el hecho de compartir juntos la vida, tiene mucho que aportar. Por
ejemplo, entre otros valores:
–la familia es, o al menos ha de ser, un
espacio en el que el bienestar del otro importa;
–la familia educa en la responsabilidad
social, ya que los actos de cualquiera de sus miembros repercuten sobre los
demás;
–la familia humaniza, porque los otros
no son considerados mercancías, sino personas, y con ellos se ha de priorizar
el afecto y el respeto;
–la familia enseña también que no todo
lo posible es siempre éticamente deseable; pone límites al consumo y a la
presión social…;
–y la familia, sobre todo, sitúa el cuidado como un valor
central. Los niños, los enfermos y los mayores suelen encontrar en ella la
atención más auténtica y desinteresada
En definitiva, la familia recuerda que la vida humana es más
amplia que el mercado, y si recupera valores como la solidaridad, el cuidado, la
responsabilidad y el pensamiento crítico, podrá resistir al ultraliberalismo y
a cualquier otra ideología que reduzca al ser humano a simple consumidor o
competidor.
Pensémoslo…