Ruidos
que aturden…
Leo una
entrevista a Raimon, el cantautor valenciano, hoy en la plenitud de sus 85
años; y él, que afirmaba, en una de sus canciones, que venía
de un silencio, afirma que ahora, paradójicamente, estamos
todos envueltos y aturdidos por el ruido…
Y es que, en efecto, el ruido es hoy una de las
metáforas más elocuentes para definir lo que está sucediendo a nuestro
alrededor…
Los ruidos, por definición,
suelen impedirnos escuchar lo que es esencial, y esto es lo que nos ocurre hoy
por la presencia de cuatro clases de ruidos que nos invaden: el ruido digital,
el ruido informativo, el ruido social, y el ruido interior…
El ruido digital, sin duda, está
destrozando la profundidad, la cultura y el pensamiento de demasiadas mentes
juveniles…
El ruido informativo, por
exceso y por defecto; por manipulación y por superficialidad, sacude la
capacidad de análisis de los hechos…
El ruido social pretende, sin
duda, que las personas puedan vivir, trabajar, amar o producir no de acuerdo
con sus propias elecciones, sino las de quien maneja el mundo…
Y si al ruido interior no le
damos espacios para acallarlo en el silencio y la reflexión, nos lleva con
frecuencia por sendas de improvisaciones no deseadas, ni elegidas…
Los ruidos, en general, suelen
ir disfrazados para aturdirnos y no ser nosotros mismos; pero, en definitiva,
el secreto final para superarlos estriba en la decisión de escucharlos o no, de
aceptarlos o no…
Los ruidos silencian la
creatividad…
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