Segundas
oportunidades
Participo
en un encuentro con jóvenes de 18 a 22 y les digo:
–Freud (1856-1939, neurólogo austríaco),
decía que la motivación primordial del ser humano es el placer, mientras que
Adler (1870-1937, psicoterapeuta también austríaco) pensaba que la motivación
primordial es el poder... Vosotros ¿qué pensáis?
Se abre un variado diálogo y predomina
la inclinación por el poder…Se lanzar afirmaciones como éstas:
–Hoy lo que mueve a las personas es
tener poder, sentirse superior a los demás mediante el poder del dinero, de la
fama, del cargo, o de cualquier tipo de dominio…
–A Freud hay que decirle que el placer,
sobre todo en muchas de sus variedades, se obtiene si se dispone de poder
económico para poder comprarlo…
Y en esta línea, el diálogo va subiendo
de tono hasta que algunos de los jóvenes abren otros campos de pensamiento con
afirmaciones como éstas:
–Yo creo que siempre estamos
denunciando que no podemos cambiar lo que sucede, pero no nos damos cuenta de
que podemos decidir cómo reaccionamos ante lo que sucede…
–Nos pueden manipular en muchas cosas,
pero a nadie se le puede robar la libertad para decidir su propio camino…
En definitiva –afirmo yo en un intento
de sintetizar pensamientos- la responsabilidad es el motor fundamental en la
decisión de cualquier persona…
Víctor Frankl, un superviviente de la
tragedia d’Auschwitz, dijo:
–Si crees que te has equivocado, da
marcha atrás y vive diferente... Es un consejo muy válido. Es una segunda
oportunidad.