Deseada
felicidad…
Las
próximas celebraciones navideñas traerán de nuevo al primer plano de la
actualidad el permanente deseo de felicidad y serán una nueva oportunidad para
reflexionar sobre esta permanente aspiración del ser humano.
¿Soy feliz?, ¿Cómo entiendo la
felicidad? ¿Cuál es el principal obstáculo actual que me impide ser feliz?
Las preguntas suelen multiplicarse y
cada uno las afronta desde su propia situación personal; pero hay una serie de
condicionantes de la felicidad que no se pueden dejar a un lado.
Un primer punto clave es, naturalmente, la salud física y mental, pero hoy,
en nuestra compleja sociedad, son mucho más influyentes los condicionantes
psicológicos, como son la autoestima, les gestión emocional y la actitud frente
a las dificultades…
Y
junto a los condicionantes psicológicos, están los condicionantes sociales: las
relaciones interpersonales y los vínculos afectivos, el hecho de sentirse o no
acompañado, respaldado y valorado en la vida…
Otro
punto fundamental radica, además, en los condicionantes económicos y materiales
que marginan la felicidad: las carencias en alimentación y vivienda, la falta
de trabajo y la inestabilidad económica…
Como
también marginan la felicidad la carencia de valores culturales, la falta de
pensamiento crítico y los vulnerados contextos sociales y políticos (justicia, libertad
y igualdad…)
Y no
puedo terminar la lista sin la alusión a las creencias personales, religiosas o
no, que den sentido a la existencia de cada cual, así como la ética y la
coherencia de vivir de acuerdo con los propios valores…
La
felicidad es, pues, bastante compleja, pero yo os lo deseo de todo corazón: Feliz
Navidad 2025…
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