Publicidad
invasora…
La
invasión publicitaria que sufrimos los miembros de sociedades regidas por el
mercantilismo y las leyes de la oferta y la demanda está llegando a límites más
que detestables…
Una de las
últimas desafortunadas sorpresas, por ejemplo, es que al enchufar la 1 de televisión
española nos tengamos que tragar, queramos o no, de dos a tres anuncios por
narices…
Y no digamos
la invasión publicitaria que sufren los móviles, con la aparición permanente,
sin comerlo ni beberlo, de anuncios que, bajo amenazas de que deje de funcionar
el aparato, te ofrecen, pagando naturalmente, una serie de servicios de dudosa
necesidad…
Hablemos,
asimismo, también de las continuadas llamadas a teléfonos fijos para ofrecerte
servicios de necesidad básica (gas y electricidad, por ejemplo, o para venderte
apoyos a instituciones, por no hablar de los bombardeos de llamadas de
teléfonos basura, plagados
de timos y ofertas falsas.
Puedo
entender que una publicidad ética y no manipulada o anclada en la mentira,
puede ayudar a un consumo inteligente de los servicios, pero no es éste el caso
de mucha de la publicidad que nos invade.
Unos de los
grandes déficits de nuestra sociedad actual es el enorme vacío cultural que
existe; y en el caso de la televisión, por ejemplo, que puede ser un buen
soporte cultural, ¿cuántos buenos programas no son vistos en su totalidad por
los amplios espacios publicitarios con que se ven interrumpidos?
En
definitiva, pues, pregunto: ¿no hay quien regule un poco esta invasión
publicitaria, tan contraria muchas veces a la ética y a la cultura?
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