Clandestinidad
moral…
El
concepto de clandestinidad, definido en el diccionario como actitud
de ocultarse por temor, fue muy bien conocido en nuestro
país durante más de treinta décadas por obvias razones políticas; pero hoy
podemos afirmar que estamos sufriendo una clandestinidad
moral muy preocupante.
La clandestinidad social o política
escondía la conducta por temor a ser represaliado por el gobierno de turno;
pero hoy la clandestinidad moral disimula
u oculta ideas y conductas por miedo a perder imagen o ser
mal vistos por quien no piense igual…
La
definición más exacta podría ser: situación en la que un individuo o grupo vive de acuerdo con sus propios
valores y convicciones en secreto, porque éstos entran en conflicto directo con
las normas, leyes o moral dominante de su entorno…
Y dos suelen ser, básicamente, los
ámbitos donde más se expresa esta clandestinidad:
en la educación y en la religión…
¡Cuántos padres y madres avergonzándose,
por ejemplo, de sus opciones en ambos ámbitos de cara a sus hijos…!
¡Y cuántos jóvenes desenfadados,
generosos y libres en sus opciones, pero atenazados en ciertos temas por una
clandestinidad moral ante el temor de ser mal vistos o rechazados…!
En definitiva, todas las clandestinidades,
y sobre todo las morales, tienen su raíz en la mala gestión del gran don de la
libertad. Reivindicamos ser libres, pero estamos esclavizados por actitudes que
se gestan en nuestro propio interior...
Ya Erich From, en un memorable libro,
nos habló del miedo a la libertad…
Superémoslo.
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