Drama
en Ceuta
Pero la actualidad se impone y no quiero dejar pasar la
oportunidad de opinar sobre lo sucedido recientemente en Ceuta y Melilla, que
ha sido, sin duda, el drama humano, social y político más importante de este
verano.
Cada uno tendrá, sin duda, su visión sobre lo sucedido, pero
lo que resulta inadmisible es que haya quien, en lugar de ponerse en la
situaciòn de los débiles, pretenda utilizar este hecho como un arma de beneficio
político, cuando lo verdaderamente urgente es la rehabilitaciòn de la dignidad
de las personas.
Las fronteras nunca seran capaces de detener la
desesperación cuando a las personas sólo les queda la esperanza de sobrevivir...
Es cierto que la situación ha sido difícil para las familias
afincadas en Ceuta y quienes hayan organizado, permitido o utilizado esta
situación son plenamente responsables; pero el dolor de los migrantes nunca
puede utilizarse para fomentar el odio, como algunos pretenden.
El pensamiento que muchos olvidan con facilidad es que
cuando una persona esta tan desesperada que no duda en jugarse la vida para
salir adelante, algo está fallando en nuestra humanidad.
Los miles de muertos hundidos en el mar porque intentaron en
su día dotar su vida de una mejor dignidad es algo que debería influir en
nuestra manera de entender y organizar nuestras vidas.
Tal vez no esté en nuestras manos cargar con alguien que nos
necesite, pero sí, al menos, caminar a su lado, ideológicamente y en auténtica fraternidad.