Sinfonía
para un mundo más justo
En el plazo de pocos días todas las
televisiones del mundo se han encargado de transmitir los correspondientes
encuentros de Donald Trump y Vladimir Putin con Xi Jinping, y mucha gente ha
podido pensar, tal vez, que de tales tiranos puede salir algo positivo para la
humanidad…
Es obvio, sin embargo, que hoy se
trafica con las palabras, y las tiranías siguen empleando un lenguaje lleno de
eufemismos para enmascarar sus verdaderos objetivos…
El panorama mundial actual es desolador,
y lo peor es que en el mundo de la política se han instalado personajes que nos
quieren hacer creer que están salvando al mundo, cuando lo único que pretenden
es que nos convirtamos en consumidores de sus ideas e intereses y clientes de
los productos que genera su país.
Una de las piezas musicales míticas en
la historia de la música es la Sinfonía del nuevo mundo, compuesta por
Antoni Dvorak en el año 1893. En ella quedaron plasmados los anhelos del pueblo
llano, de aquellos a quienes iba destinada la Constitución norteamericana de
1797… Dvorak, hijo de campesinos, intentaba con su música ensalzar el respeto
por la vida, mientras que hoy Norteamérica (y no sólo Norteamérica) la vemos
dominada por una camarilla de fanáticos que basan su poder en el dinero y en el
poder armamentístico.
Y las cosas se agravan aún más todavía
cuando crece vertiginosamente una tecnología muy sofisticada, al servicio del
poder tiránico y absoluto.
Hoy es cada vez mayor el sufrimiento
innecesario que existe a nuestro alrededor, por culpa de que las decisiones
fundamentales, las que verdaderamente influyen en las personas, son tomadas
unilateralmente y sin participación ni consulta abierta.
Miremos, pues, cada uno qué podemos
hacer para evitar el dolor de tantas personas…