Vanidad
de vanidades…
Leo un profundo y documentado artículo
de la brillante escritora Irene Vallejo titulado Traficantes
de halagos, en el que denuncia uno de
los defectos más notables existentes hoy en nuestra sociedad como es la
abundancia cada vez mayor de personas aduladoras y vendedoras de falsas
adhesiones…
Se trata de un defecto social que
genera muchas veces las opciones y actitudes de las personas.
El insigne Lope de Vega lo expresó muy
bien en una de sus frases míticas: pues el
vulgo lo paga, démosle al vulgo lo que el vulgo desea…
Hoy el
marketing digital está muy atento a lo que el vulgo quiere: no interesan ni la
verdad, ni la calidad, sino el éxito comercial y la satisfacción narcisista. Hoy
se compran ovaciones, adhesiones y banalidades. La vanidad se vende muy bien…
El principio de la publicidad que nos
inunda es muy claro: primero se crea la necesidad y luego se intenta satisfacer.
Vivimos intoxicados por la adulación y
nos hacen confundir vanidad con valía…Se prefieren las mentiras hermosas a las
verdades incómodas…
En el fondo, en definitiva, el halago y
la vanidad es el intento de vestir el vacío interior mediante aplausos
exteriores; hay quien lo sabe hacer muy bien y trafica con esta mercancía…
Cuidado, pues, con los
traficantes de halagos…
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