viernes, 17 de noviembre de 2017

La Puntilla - 19 de noviembere de 2017 - VALORES ÉTICOS



VALORES ÉTICOS

 – ¿No cree usted que en la convulsión de los acontecimientos vividos en Catalunya y en España desde septiembre hasta hoy han saltado por los aires muchos valores éticos?

Agradezco profundamente que mi interlocutor me dé pie para reflexionar sobre el tema. a la vez que me gratifica el hecho de que haya personas que se sigan preocupando por la vivencia de una conducta ética.

Soy de los que pienso que la máxima aspiración de una persona es el logro de una personalidad moral que le haga ser fiel a si misma y a la realidad de las circunstancias que le toque vivir.

El crecimiento personal es proporcional a la manera que tiene una persona de relacionarse con los valores éticos

¿Y cuáles son estos valores?

Ya desde la antigüedad, Platón, y luego Aristóteles y otros pensadores notables,  habló, por ejemplo, de cuatro grandes valores éticos (sabiduria para la vida, solidaridad para la justicia, fortaleza existencial y  armonía intrapersonal) que luego la teología católica bautizó como virtudes cardinales, y definió, respectivamente, como prudencia, justicia fortaleza y templanza.

Hoy, cuando se habla de valores éticos, los tertulianos y sabelotodos suelen perderse en  tópicos y vaguedades como

 –hoy hay valores que estan en alza y otros derivan a la baja
– los valores son muy relativos
– en este tema hay mucho adoctrinamiento
– etc.

Por eso, y a la luz de la gran sabiduría griega, y frente a la situacion que estamos viviendo, invito a ser muy críticos a la hora de captar qué tipos de conducta, de los que estamos viendo cada día, implican auténticos valores éticos, y cúales son contravalores negativos; y cómo estamos convirtiendo en actitudes personales las situaciones que vivimos, de manera que sean auténticamente éticas y humanizadoras.



  

sábado, 11 de noviembre de 2017

La Puntilla - 12 de noviembre de 2017 - ¿Y todo esto de qué va a servir?



¿Y TODO ESTO DE QUÉ VA A SERVIR?

Tiempo atrás éramos muchos los que cantábamos entusiasmados las palabras de la canción de José Antonio Labordeta: ...también será posible que esa hermosa mañana ni tú, ni yo, ni el otro, la lleguemos a ver; pero habrá que forzarla para que pueda ser...

Hoy, sin embargo,asistimos al triunfo del utilitarismo pragmático: ¿y todos esos esfuerzos de qué sirven, qué nos van a traer de provecho?...

De todo queremos resultados y beneficios, y si son individuales y en provecho propio, mejor que si son colectivos...

El paso atrás es obvio: se mueren las esperanzas y las utopías, y agoniza el esfuerzo a fondo perdido...

Son muchos, por ejemplo, los que ante los convulsos días vividos últimamente en Catalunya se limitan a preguntarse ¿y todo esto de qué va a servir? ¿de qué ha servido a unos y a otros todo el jaleo que se ha organizado?

Qué fácil resulta caer en derrotismos y desesperanzas, pero cuando la realidad se analiza sin fanatismos ni parcialidades, no hay nunca ningún hecho social del que no se puedan extraer connotaciones positivas. 

Las convulsiones, tanto personales como sociales, siempre sacan a la luz lo mejor y lo peor de las personas y de las sociedades.

Piénsese pausadamente.

Es la mejor manera de aprender y crecer, que por algo se dice que la historia es maestra de la vida...


viernes, 3 de noviembre de 2017

La Puntilla, 5 de novembre de 2017 - CORAZON ENDURECIDO



CORAZÓN ENDURECIDO

No deja de ser tristemente curioso, y alarmante, que en una sociedad donde prevalecen los sentimientos y las emociones sobre la racionalidad, aparezcan cada vez más actitudes y expresiones de corazones profundamente endurecidos.

Me refiero a estas reacciones, cada vez más numerosas, de defensa de la rigidez de las leyes, la incapacidad de comprensión, las violaciones del respeto, la dureza en los castigos y la negación del perdón a las personas. 

Está claro que hay un manifiesto desequilibrio,  y son cada vez más los que se lanzan a tirar piedras sobre los demás, sin advertir las propias contradicciones y sin la más mínima consideración de las flaquezas humanas, que son universales.

El corazón humano es, ciertamente, tortuoso y enigmático, pero es una lástima que cada vez se muestre más endurecido y se ampare en la rigidez moral y doctrinal respecto a los demás, para tapar las propios defectos e incoherencias. 

Da la sensación de que las propias limitaciones se pretendan ahogar con la implacable dureza hacia los demás. Endurecer el corazón es una manera de no aceptar nuestra propia fragilidad.

La autenticidad de nuestro equilibrio emocional no está en pasar por encima de todo sin exigir, ni tampoco en exigir con dureza, pero sí en la capacidad de sufrir con el que sufre 

Las violencia y los fanatismos, sobre todo los de carácter emotivo y vehemente, sólo producen y generan más violencias y más fanatismos.

sábado, 28 de octubre de 2017

La puntilla - 29 de octubre de 2017 - DIFERENTES GENERACIONES


DIFERENTES GENERACIONES

Uno de los puntos negativos en los múltiples análisis realizados estos días sobre los acontecimientos acaecidos en Catalunya ha sido, sin duda, la no consideración de la existencia, entre la población, de diferentes generaciones, cada una con sus propias características.

Los sociólogos advierten constantemente que en la reflexión sobre la realidad hay que seguir muy de cerca los signos de los tiempos, o lo que es lo mismo, el cambio de època que se està produciendo ( y no sólo que estemos en una  época de cambio...).

Pues bien: si se toma como punto de partida el hecho de la muerte del dictador, en noviembre de 1975, podremos deducir fácilmente que en estos momentos, en España, hay, por lo menos, tres generaciones muy diferenciadas:

– la de las personas mayores de 50 años que, en mayor o menor medida, vivieron la dictadura, con todos sus errores y aspiran a una sociedad mejor;

– la de las personas menores de 50 años, entre las cuales hay, a la vez,  dos generaciones también distintas: – la de las personas de 25 a 40 años, que es la generación que ha gozado en alguna manera de los mejores logros de la democracia; i – la de las personas de 18 a 40 años, donde se ubican, en estos momentos, la mayoría de las personas que han sufrido la crisis de los últimos 15 años y la mayor marginación social y política.

Pues bien, la pregunta clave que debiera ocuparnos es: ¿tiene en cuenta de verdad el mundo de la política (y lo mismo podríamos decir del mundo de la iglesia) las aspiraciones de una generación que, en el futuro, ha de ser la que construya una sociedad más humana y más justa? ¿Puede admitir que en muchos aspectos de la vida tenga opiniones distintas de las de aquellos que no han sobresalido, precisamente, por su ética?

Expertos en el mundo del desarrollo indican que es, sobre todo, la generación de los 25 a los 40-50 años la que con sus iniciativas políticas, sociales, económicas y culturales ha de preparar el terreno a la generación siguiente para que un país pueda seguir creciendo. Pero hoy todo esto entre nosotros sigue siendo todavía una asignatura pendiente, tanto en el mundo de la política como en el de la religión.




sábado, 21 de octubre de 2017

La Puntilla - 21 DE OCTUBRE DE 2017 - INTERPELADO



INTERPELADO

En estos convulsos días de septiembre y octubre que hemos vivido en Catalunya, y que todavía no se han terminado, me he visto interpelado en varias ocasiones por una pregunta muy incisiva: – ¿y usted, desde su fe, què piensa de todo lo que està pasando?

No deja de ser curioso que son muchas las personas, y no siempre con recta intención,  que pretenden saber qué piensan los demás, para poder condenarlos o enaltecerlos, sin que ellas desvelen, a la vez, lo que piensan ellas mismas y por qué.

Pero no pretendo huir de la interpelación, y ya que se me pregunta, me dispongo a responder, aunque con el claro matiz de que entiendo que se me está preguntando desde mi opción de fe, y no desde mis posibles opiniones políticas, de las cuales, y siempre respetando todas las opiniones ajenas y distintas, no pretendo hacer ninguna bandera.

Desde mis años jóvenes aprendì que un buen método de análisis de la realidad a la luz de los valores del evangelio de Jesús, es aplicar el método de ver la realidad, juzgarla a la luz del evangelio, y, consecuentemente, actuar.

Ver la realidad de lo que ha pasado y está pasando creo que todos hemos tenido ocasión de hacerlo, aunque pondría en duda hasta qué punto nos hemos conformado con informaciones partidistas, por parte de unos y otros, sin aplicar el necesario espíritu crítico que se precisa para ser objetivos. Perder la objetividad no es evangélico.

El punto más delicado, ciertamente, ha sido y sigue siendo, juzgar esa realidad, porque aquí se ha cometido un grave error como es el hecho de que los sentimientos han prevalecido sobre las reflexiones, y las vehemencias sobre las consideraciones. La ética cristiana defiende unos valores fundamentales, muchos de los cuales han estado ausentes de las actitudes adoptadas. Piénsese, por ejemplo, en actitudes como la  violencia, las condenas injuriosas, las mentiras, el fanatismo, etc. Nada de esto es evangélico.

Y sólo si la visión de las cosas y el juicio sobre los acontecimientos es sereno, crítico e imparcial, tanto en uno como en otro lado, el actuar será consecuente y no  simplemente partidista. 

En definitiva, en una lectura creyente de los hechos han sobrado muchas cosas y han faltado otras muchas.

jueves, 12 de octubre de 2017

La Puntilla - 15 de octubre de 2017 -. DECEPCION


DECEPCIÓN

Observo estos días demasiada decepción a mi alrededor.

Parece que entre los sentimientos que orientan y dirigen la vida de las personas - y yo diría que excesivamente- se halla presente de manera muy especial en estos momentos una gran insatisfacción surgida al no cumplirse algunas expectativas, por parte de unos u otros. 

La decepción es un profundo pesar causado por un desengaño, y hoy parece que son muchos los desengaños que están influyendo sobre las personas. Y lo más peligroso de esta actitud es que a la decepción suele seguir con frecuencia la total desconfianza. 

Por eso mi pequeña reflexión quisiera aportar hoy tres breves consideraciones, siquiera para mitigar un poco el desengaño que está angustiando a muchas personas.

– en primer lugar, es preciso afirmar que el posible desengaño es proporcional al grado de expectativas que se crean, y por eso, además de relativizar siempre estas expectativas, es preciso que nos equipemos siempre de una gran dosis de realismo crítico; 

– en segundo lugar, quienes nos provocan desengaños y decepciones son siempre personas, y por ello, en otro baño de realismo, hay que ser siempre conscientes de la fragilidad de la propia condición humana;

– y en tercer lugar, mal podremos asimilar los desengaños si pensamos que los que fallan son siempre y solamente los demás, mientras que nosotros, que muchas veces ni nos implicamos siquiera, somos los portadores de la verdad total. No podemos pretender que los demás actuen siempre como nosotros consideramos adecuado.  Si es así, el desengaño no nace en los demás, sino en nosotros mismos. 


viernes, 6 de octubre de 2017

La Puntilla - 8 de octubre de 2017 - TURBULENCIAS


TURBULENCIAS

Llevamos ya unos cuantos días de agitadas turbulencias, palabra que indica, en general, confusión, alboroto y perturbación.

Desde este modesto blog he ido opinando sucesivamente sobre la necesidad de afrontar un tema tan serio como el que nos ocupa, no solamente desde la dicotomia de vencedores o vencidos. 
He apelado, asimismo, a la sensatez, he denunciado a quienes van por la vida aprovechándose de la ignorancia de la gente, y apelé, hace ya un mes, a la necesaria - y ahora diría que imprescindible- serenidad.

Estas han sido, hasta ahora, mis opiniones, y hoy quiero rememorar, como punto de reflexión, a un pensador inglés del siglo XVIII, Jeremy Bentham, considerado el padre del utilitarismo, corriente filosófica que propugna la felicidad a través de buscar el máximo bien para la máxima cantidad de personas.

Bentham expresó muy bien esta manera de pensar, y, antes de morir, envió una felicitación de cumpleaños a la hija de un amigo, en la que le decía:

– Crea toda la felicidad que puedas, suprime toda la infelicidad que puedas.
Cada día te dará oportunidad de añadir algo al bienestar de los demás o de mitigar en algo sus dolores.
Y cada grano de felicidad que siembres en pecho ajeno germinará en tu propio pecho, mientras que cada dolor que arranques de los pensamientos y los sentimientos de tus semejantes quedará sustituido por la paz y la alegría más hermosa en el santuario de tu alma.

¿Quién se apunta a este espléndido proyecto de vida?