Pros
y contras de la Navidad...
Las fiestas y celebraciones navideñas son
siempre objeto de reiterados análisis por parte de los comentaristas sociales, dedicados
a destacar los pros y los contras de estos festejos…
Se ha hablado, con frecuencia, y se
volverá a hablar este año, sin duda, de los rechazos, temores, angustias y
hastíos de estas celebraciones, así como de la bondad, la alegría, los ritos y
las compras tan abundantes estos días…
Por una parte, el solsticio de
invierno, con las noches más largas del año, no convida a mejorar nuestro
estado de ánimo, y no es casual, entre otras cosas, que intentemos suplir la
oscuridad con una explosión de luces por doquier, para mejorar, siquiera,
nuestro permanente temor a la oscuridad…
Y no nos podemos olvidar de que, a
pesar de que se magnifica el relieve, en muchas familias, de las cenas y
comidas de estos días, no faltaran las situaciones en las que en torno a la mesa
faltaran, sin duda, seres queridos recientemente fallecidos, a la vez que no
será posible ahogar el hambre y la pobreza en muchos hogares del mundo…
Y si miramos a la posibilidad de que
para muchos estos días serán de vivencia religiosa y afianzamiento del misterio
de Dios, tampoco cabe lanzar las campanas al vuelo en una sociedad ampliamente deshumanizada
como es la nuestra
Con todo, y más allá de lo expresado,
no cabe duda de que Navidad es una buena ocasión para abrir huecos de
esperanza, afianzar el deseo de que no todo está perdido y que es posible
todavía sembrar el mundo de luces y estrellas que apaguen las sombras…
Todos tenemos alguna posibilidad…
¡Utopía y Navidad!